Memorable: Sabores patagónicos que trascendieron | 25 aniversario

Existe un lugar donde la naturaleza se vuelve salvaje, agreste y hermosa. Los espacios son amplios, al igual que los silencios que los llenan.  Para los recién llegados, ese vacío puede ser tan imponente como las nieves eternas, los lagos cristalinos y los bosques impenetrables. En su enorme escala, la Cordillera de los Andes ofrece un paisaje soberbio donde todo es inmensidad y abundancia.  En este artículo te vamos a llevar de viaje por los bosques patagónicos, para que todos tus sentidos experimenten sensaciones nuevas. Tus ojos se van a llenar de verde, tus pulmones de aire fresco, vas a degustar sabores que sólo encontrarás en este lugar del mundo y te vas a dejar invadir por el silencio.

25 años elaborando tortas galesas deliciosas y los mejores alfajores artesanales del país

Dicen que no hay mejor momento que el presente. Hoy lo podemos confirmar. 

Cumplimos 25 años desde que abrimos nuestra fábrica para elaborar productos artesanales y sabrosos. El camino ha sido tan lindo como desafiante.

Estamos en un punto donde vemos para atrás y todo lo transcurrido toma sentido. Esto nos potencia. Porque estamos cosechando años de apostar, invertir, soñar, muchas veces en contra de todos los pronósticos.

Trabajamos con los mismos valores, visión y proveedores de siempre. Nos fuimos adaptando a nuevas formas de estar en contacto con nuestros clientes, nuestros productos trascendieron el tiempo, cambiaron de envoltorio, pero no de esencia.

Hoy, capitalizamos el trabajo que se viene haciendo hace años. ¡Y nos toca justo para nuestro cumpleaños!

Queremos compartir con vos un poco de nuestra historia, que nos trajo hasta donde estamos hoy.

 

Profetas en tierra patagónica

La realidad es que no éramos muy conocidos en nuestra zona, pero sí en otras provincias. 

Por ejemplo, cada vez que íbamos a la feria Caminos y Sabores en Buenos Aires, nuestros clientes nos estaban esperando. Fueron muchos años viajando por el interior del país y gente que buscaba nuestro stand en las ferias. 

También, turistas que llegaban a Madryn a avisar las ballenas, se convirtieron en embajadores de nuestros productos cuando llevaban para regalar a sus seres queridos.

Este 2021, gracias a haber salido en medios nacionales con la mención de “mejor alfajor artesanal” del país, se acercan vecinos de la zona a felicitarnos, se ponen felices por nosotros y nos dicen que lo tenemos merecido.

A nosotros nos pone muy contentos, porque es fruto del trabajo genuino de manos que durante años se esforzaron por salir adelante.

 

No queríamos vender alfajores

En 1996 comienza la aventura con mi hermano.

Empezamos como un juego cocinando y vendiendo tortas galesas con la receta de la bisabuela Hilda. Un día, mis papás vieron que iba en serio y decidieron apostar por el emprendimiento. Se compró un horno y empezamos a invertir.

Al año siguiente decidimos comenzar a producir alfajores. Pero no queríamos vender alfajores comunes. Ya teníamos una torta galesa cargada de historia con sabor, aroma y textura inconfundibles. Los alfajores también debían ser algo especial.

Desde el primer momento nos decidimos a instalar un segmento nuevo: el alfajor patagónico.

En ese entonces existían los típicos alfajores regionales: el cordobés, el marplatense. Nosotros queríamos el propio.

El alfajor patagónico que aún no existía sería suave, perfumado, cubierto de chocolate semiamargo, relleno con abundante de dulce de frutas de la Patagonia.

Tal es así, que durante los primeros meses de vida, nuestros alfajores se llamaron “Pata-Alfajor”. Al poco tiempo – por suerte – le cambiamos el nombre, por Alfajor Memorable.

Teníamos la ilusión de que la gente cuando viaje al sur, le digan: 

“a la vuelta, traé Memorable”.

El foco siempre estuvo puesto en el desarrollo de ese segmento. Tantos años pasaron y podemos decir que el Alfajor Patagónico se ha ganado su lugar.

 

Esto es un proceso, bancá que tiene que llegar

Nuestra historia se construyó con mucha paciencia, como nuestros productos. Recién en 2008, cuando llevábamos 12 años trabajando, empezamos a tener un reconocimiento de marca con nuestras tortas galesas Memorable.

Recorrimos el país a través de ferias. Llenábamos la camioneta de productos y salíamos para Buenos Aires, Córdoba, Santa Cruz, Mendoza, Santa Fe, Río Negro, La Pampa, Entre Ríos, Neuquén, entre otras.

Era nuestra forma de empezar a instalar el segmento de alfajor patagónico y promocionar nuestros productos en todas las provincias donde íbamos.

En ese entonces no existían las redes sociales y ni nos imaginábamos enviar una caja de productos y que llegue en 48 horas.

El contacto cercano con los clientes fue siempre nuestra prioridad. Charlar, compartir historias. Había gente que nos esperaba año tras año a que llegáramos a las ferias y nos contaban sus anécdotas.

A pesar de tener un producto de alta calidad y clientes fieles, hubo épocas donde la pasamos mal. La realidad nos llevaba a ajustar cuestiones del negocio. Recibimos muchas “recomendaciones”:

Cómo vas a hacer el alfajor a mano, metele máquina.

Cómo lo vas a hacer sin conservantes, metele conservantes, dura más.

Cómo le vas a poner tanto dulce, ponele menos así es más barato.

Pero nuestra filosofía siempre fue: 

“Vamos a hacer algo que no esté haciendo nadie y el día de mañana vamos a ser los primeros que estemos haciendo eso”.

El año 2017 nos encuentra con estantes vacíos, el placard de materias primas despoblado y sin dinero ni siquiera para comprar huevos.

Casi cerramos.

Había que decidir.

Dijimos, “si morimos, morimos con las botas puestas”

Desembalé una máquina que había comprado 8 años atrás y nunca había puesto en marcha. La coloqué en el medio del pasillo donde prácticamente la chocábamos todo el tiempo, para que sea el recordatorio de que debíamos salir adelante. Se convirtió en una motivación.

Conseguimos un crédito que nos permitió volver a invertir y producir. 

El 2019 nos fue muy bien en la feria de Buenos Aires y las ventas del local también acompañaron. 

Empezamos el 2020. Le digo a Jessi, mi mujer, “Este año la rompemos”.

En marzo de ese año, la pandemia nos demostró que la cosa no iba a ser tan fácil.

Ya veníamos trabajando nuestra presencia digital en la web y redes sociales, pero sin una apuesta fuerte. Lo cierto es que en marzo de 2020 a muy pocos se les ocurría comprar alfajores y tortas galesas por internet. 

De repente, todo cerrado, sin turismo, sin ferias, sin circulación de gente.

Decidimos arrancar con todo a pesar de la situación de total incertidumbre.

De a poco abrimos nuestro canal digital, empezamos a contactar con nuestros clientes por la web y por redes sociales, mejoramos los envoltorios, hicimos fotografías impecables de nuestros productos, diseñamos una experiencia que fuera placentera de principio a fin.

Así, poco a poco llegaron clientes digitales nuevos desde todo el país.

Y no solo sobrevivimos. Sino que este año fuimos reconocidos como “el mejor alfajor artesanal” del país. Medios nacionales replicaron la noticia. Portales de internet nos contactaron y promocionaron.

Todo un sueño hecho realidad. Un sueño que nos mantuvo de pie incluso en las épocas difíciles.

Nuestra empresa siempre fue familiar. Hoy somos Jessi y yo quienes la llevamos adelante. Ella es mi equipo, mi descarga, mi compañera, mi esposa.

Queremos compartir con todos ustedes este camino de altibajos, frustraciones, alegrías y mucho, muchísimo trabajo.

Nada fue fácil. Cada paso que dimos debió madurar para poder dar el siguiente.

 

Porque cuando uno elige bien el sendero, tarde o temprano llega a recolectar todo lo sembrado.

Espero que te haya gustado nuestra historia. Si querés saber por qué nos eligieron el mejor alfajor artesanal del país, pasá por nuestra tienda y probalos 🙂

También nos podés dejar tu comentario, nos gusta leerte.

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