Un paseo por los bosques patagónicos: Colores, sabores y sostenibilidad

Existe un lugar donde la naturaleza se vuelve salvaje, agreste y hermosa. Los espacios son amplios, al igual que los silencios que los llenan. 

Para los recién llegados, ese vacío puede ser tan imponente como las nieves eternas, los lagos cristalinos y los bosques impenetrables.

En su enorme escala, la Cordillera de los Andes ofrece un paisaje soberbio donde todo es inmensidad y abundancia. 

En este artículo te vamos a llevar de viaje por los bosques patagónicos, para que todos tus sentidos experimenten sensaciones nuevas. Tus ojos se van a llenar de verde, tus pulmones de aire fresco, vas a degustar sabores que sólo encontrarás en este lugar del mundo y te vas a dejar invadir por el silencio.

También vas a poder participar para que este paraíso nos ayude a enfrentar uno de los problemas más importantes de nuestra era: el cambio climático.

 

Bosques patagónicos, un paisaje difícil de describir con palabras.

La combinación de montañas altas, lagos espejo, cascadas escondidas y vegetación tupida dan como resultado una hermosa experiencia que deslumbra la vista e impregna los pulmones con aire húmedo, fresco y puro.

La naturaleza despliega sus colores en todos los rincones de la cordillera de Chubut. Los arrayanes naranjas, el turquesa de los lagos, el verde intenso de los cipreses, el blanco de las nieves eternas.

Los bosques patagónicos de nuestra provincia reciben visitantes de todo el mundo que se sorprenden ante la naturaleza casi virgen de nuestra cordillera. 

Haremos un paseo por el Parque Nacional Los Alerces, el Parque Nacional Lago Puelo y las localidades y atracciones que los rodean.

 

Parque Nacional Los Alerces

Son casi 260 mil hectáreas de ríos, arroyos, volcanes, glaciares, bosque denso y lagos que conforman uno de los paisajes más bellos de la región.

Este parque protege uno de los bosques de alerce antiguo más grandes del mundo. El alerzal milenario fue declarado Patrimonio Mundial Natural de la UNESCO en 2017. 

El alerce es una especie conífera que sólo se encuentra en los bosques húmedos de Argentina y Chile. Se desarrolla a un ritmo exageradamente lento: uno o dos milímetros de diámetro al año. En el parque se encuentra un ejemplar conocido como “alerce abuelo”, que mide casi 60 metros de altura, tiene más de 2,20 metros de diámetro y 2.600 años de vida.

Adentrarse en el bosque a través de los senderos sombríos y encontrarse con estos imponentes árboles es una experiencia que impacta y emociona.

Son muchas las actividades que se pueden realizar en el parque para pasar el día rodeado de naturaleza en su estado más puro. También se puede visitar el Glaciar Torrecillas y los maravillosos Túneles de Hielo. 

 

Parque Nacional Lago Puelo

Este parque se ubica en la zona norte de la cordillera de Chubut. Posee una variedad de flora muy particular ya que se encuentra en una zona de transición entre el bosque andino patagónico y la selva valdiviana. 

Allí se desarrollan especies de la selva valdiviana chilena, como es el caso del avellano, el tique, el lingue y el ulmo. Y también los típicos árboles del bosque andino patagónico como el ciprés de la cordillera, el coihue, la lenga, el radal, el arrayán y el alerce. 

El parque tiene la particularidad de tener un microclima extraordinario, lo que permite disfrutar de las playas y de las ¡templadas! aguas de los lagos, que en verano pueden llegar a los 20 grados. Algo no muy común en la cordillera.

El Parque Nacional Lago Puelo posee lugares impregnados de diversidad y belleza. Se puede visitar el nacimiento del río Puelo, los arroyos Las Lágrimas y Los Hitos, el Bosque de las Sombras, los bosques del Cerro Bajo y el Pitranto. También disfrutar la inmensa vista desde el cerro Currumahuida, la cascada del río León y el cajón del río Melo.

 

Esquel

La ciudad está rodeada por un entorno natural de gran atractivo. Enormes cerros se elevan a sus lados, forrados de vegetación. En invierno se viste de blanco para recibir a los amantes del esquí en su propio centro, La Hoya.

 

Esquel también es la estación de partida del tren más famoso y pintoresco de la Patagonia:

La Trochita o Viejo Expreso Patagónico.

Visitantes de todo el mundo llegan hasta la estación para conocer esta joya de nuestra historia. El tren es una reliquia que sigue con vida, y lleva de paseo a los turistas por sus angostas vías. El paisaje que rodea el circuito está rodeado por flores silvestres y montañas imponentes.

Los vagones de madera confieren un marco único y el servicio a bordo sorprende a los visitantes que – además – viajan en el tiempo durante el recorrido. 

 

Trevelin

El aire galés se respira en este pueblo cordillerano.

En 1885, un contingente de cincuenta familias galesas arribaron desde la región costera de la provincia de Chubut y poblaron uno de los valles más pintorescos y fértiles de la zona.

Hoy en día, sus tradiciones, su cultura y su arquitectura le confieren a Trevelin una impronta única que la hace inconfundible.

 

El pueblo está enclavado en el Valle 16 de Octubre, cercado por la cordillera y rodeado por bosques de cipreses y lengas.

Tanto Trevelin como sus alrededores ofrecen experiencias imperdibles: 

  • Té galés. El principal atractivo del pueblo son las casas de té.  Los turistas llegan con el objetivo de sumergirse en las costumbres galesas y degustar sin prisa una ceremonia llena de sabores y encanto. 
  • Escuela 18, lugar histórico. En 1902, en esta escuela, unos 300 habitantes del lugar, entre mapuches y galeses, decidieron que querían ser argentinos y no chilenos, cuando se realizó un plebiscito donde Chile reclamaba la soberanía de esas tierras. 
  • La cascada Nant y Fall es una reserva que une el lago Rosario con el río Futaleufú formando tres saltos importantes. 
  • Molino Harinero Nant Fach. Merece la pena visitarlo. El molino fue íntegramente hecho a mano por Mervin Evans, descendiente de los primeros inmigrantes galeses. 

Adentro funciona un museo, que se pone en marcha para los visitantes y transforma el trigo en harina. 

  • Tumba del caballo Malacara. El Malacara se hizo famoso por haber salvado a John Daniel Evans de morir a manos de los tehuelches. 

La riqueza natural de Trevelin se nutre de historias increíbles para afianzarse como un destino cautivador.

 

Cholila

Una aldea rural rodeada por cuatro coloridos valles. En el paisaje se funde el verde silvestre de los bosques patagónicos con el amarillo peinado de los campos arados. Vacas y ovejas pastan tranquilas al costado del camino. El encanto de Cholila no sólo está basado en su naturaleza, también está lleno de tradiciones y relatos de aventura

Así como muchas localidades de la región tienen su fiesta propia, Cholila es famosa por sus asados. En febrero, se realiza la “Fiesta Nacional del Asado” donde los mejores asadores de la zona cocinan el característico asado patagónico y demás habitantes realizan espectáculos para animar la celebración. 

También podés sumarte a la aventura y conocer la cabaña del famoso bandido Butch Cassidy, quién vivió allí hace más de 100 años.

 

Lago Puelo, El Hoyo y Epuyén

Estas localidades tienen en común cristalinos arroyos que corren entre bosques de cipreses, coihues y maitenes. Cascadas escondidas que sólo se acceden a pie por senderos sinuosos. 

La dureza del frío cordillerano parece tomarse un descanso en este lugar. Toda esta zona está beneficiada por un microclima privilegiado que permite el desarrollo y la producción de fruta fina como frambuesas, frutillas, cerezas y grosellas.

Tal es la importancia, que El Hoyo fue declarada Capital Nacional de la Fruta Fina. Tiene su fiesta propia, en enero, cuando se realiza una celebración para homenajear a los trabajadores y productores frutícolas.

 

La deliciosa fruta patagónica

Nuestros bosques patagónicos ofrecen variedad de frutos silvestres y cultivados. La frescura del aire, la pureza del agua y la fertilidad de la tierra dan como resultado frutos sabrosos y altos en nutrientes.

La rosa mosqueta es una planta exótica invasora. A ella no es necesario plantarla, crece en forma salvaje a los costados de los caminos.Además de ser fuente importante de vitamina C, es un arbusto muy vistoso que despliega sus colores según la época del año. El dulce de rosa mosqueta tiene sabor y aroma delicado.

 

El calafate también es un arbusto espinoso que se desarrolla sin necesidad de cuidados especiales a través de toda la Patagonia. Sus frutos son pequeños, morados y contienen muchas semillas. Cuando alcanza su maduración son dulces y tienen ese toque especial que sólo los frutos silvestres tienen.

 

También se cosecha boysenberry. Una fruta delicada con tintes color morado, cruza entre frambuesa y zarzamora silvestre. Su sabor es dulce y levemente ácido.  

 

La frambuesa es de las más populares en la zona. Es un fruto conocido en todo el mundo e introducido por inmigrantes europeos. En los bosques patagónicos encuentra las condiciones ideales para crecer. Sus frutos son pequeños, de aroma y sabor inconfundible son de color rosa intenso y sabor agridulce.

 

Otra de las preferidas es la frutilla, que gracias al clima frío y húmedo, alcanza su mayor potencial en aroma y sabor. 

 

Las bayas de sauco poseen una belleza particular y propiedades medicinales importantes. Si bien se pueden comer crudas, es común consumirlas en mermeladas, dulces, infusiones, zumos y bebidas alcohólicas. 

 

Los cerezos también se despliegan en la zona. Hay variedades para todos los paladares. Las cerezas suelen consumirse frescas o en conservas. Dulces, jugosas y carnosas. Sin duda, de las preferidas.

 

Las grosellas pueden ser rojas o verdes. De tamaño y consistencia parecido a una uva. Se pueden consumir crudas, aunque por su sabor agridulce las hace indicadas para la elaboración de mermeladas, dulces y helados. 

Los alfajores Memorable están rellenos con el delicioso dulce de fruta que traemos de la cordillera: boysenberry, frambuesa, frutos del bosque, frutilla, calafate y sauco. El dulce se une al chocolate para transportarte a la Patagonia.

 

Cómo cuidamos nuestros bosques

Amamos nuestra naturaleza y estamos comprometidos con cuidarla. Por eso nos asociamos con ReforestArg para la Restauración Ecológica de los bosques nativos de la Patagonia.

Se trata de un programa de restauración y conservación de bosques nativos en sitios degradados. 

Plantar árboles puede parecer una tarea sencilla, pero sin dudas tiene un gran impacto.

Por empezar, el programa está basado en plantaciones colectivas, es decir, toda la comunidad participa de la plantación, lo que genera compromiso y conciencia.

 

Trabajar por la conservación de nuestros bosques nativos nos permite: 

  • Compensar nuestra huella de carbono y combatir el cambio climático. Los árboles captan el carbono y otros gases que aceleran el calentamiento global y los almacenan en sus hojas, troncos y raíces.
  • Restaurar bosques patagónicos degradados a causa del fuego. Le devuelve al bosque su estructura, composición, diversidad de especies y funcionamiento original. 
  • Proteger la tierra. Los árboles protegen al suelo de las intensas lluvias y previenen la erosión hídrica. 
  • Proteger el agua. Los árboles aportan al recargo de las aguas subterráneas porque generan las condiciones óptimas para que el agua se infiltre a través del suelo.
  • Frenar las especies exóticas. En muchos casos éstas pueden ocasionar fuertes problemas, ya que transmiten enfermedades desconocidas, compiten o depredan a las especies nativas.

Conservar la biodiversidad. Para que todas las especies puedan coexistir en delicado equilibrio que posee el bosque patagónico.

A través de ReforestArg ayudamos a recuperar aquellas zonas donde la naturaleza sola no podría hacerlo.

Te invitamos a participar en la restauración ecológica de los bosques nativos de la Patagonia.

Comprando nuestros productos te sumás a la iniciativa de reforestación de los bosques patagónicos afectados por los incendios.

Esperamos que hayas disfrutado el paseo por nuestros bosques patagónicos. Si tenés lugares para recomendar, dejalo en los comentarios.

 

Un comentario de “Un paseo por los bosques patagónicos: Colores, sabores y sostenibilidad

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